Anestesia con aroma de fresa

Antes de que me vinieran a buscar para bajarme al quirófano me sentía contento y muy animado. Me iban a solucionar el problema de la presión intracraneal que tantas molestias me está causando. Así que me he levantado de la cama y mientras papá me cantaba una canción de las suyas, le he dedicado un baile a mamá y a Brendan, mi compañero de habitación.

Las enfermeras y los cirujanos del quirófano ya me conocen y no salían de su asombro al verme de tan buen humor. Aroma de fresa en la mascarilla, bromas divertidas y el calor del beso de papá en mi mejilla me sumía en un profundo sueño.

Me he despertado al cabo de 3 horas en la sala de post operatorio escuchando un música suave, y casi de forma involuntaria, y a pesar de mi torpeza por los efectos de la morfina, mis piernas se empeñaban en seguir el ritmo. Al verme tan espabilado me han trasladado a mi habitación adónde me esperaba una inesperada sorpresa. Alexa me había dejado un regalo y una nota escrita a mano en la que me deseaba una pronta recuperación. Ella sabía muy bien que me encantan los peluches y por eso me ha regalado uno al que he bautizado con el nombre de Pancho.

El resto del día apenas he podido moverme y no he comido nada, solo líquidos. La recuperación de esta cirugía es muy dolorosa y he necesitado más dosis de morfina de las que estaban previstas. Dentro de unas horas me volverán a hacer una resonancia para comprobar el tamaño de mis ventrículos. Si la válvula funciona correctamente la presión debería haber disminuido y por tanto el tamaño también.

Aunque podemos quedarnos unos días más en la casa Mc Donald, papá sigue de un lado para otro buscando apartamento. El hospital en el que me encuentro está ubicado en un área de Boston adónde se concentran otros hospitales especializados. Están todos juntos y aunque son edificios independientes están comunicados unos con otros mediante una especie de pasarelas. Además, justo al lado del área médica se encuentran algunas de las universidades que pertenecen a Hardvard. Os podéis imaginar la cantidad de estudiantes y personal médico que necesita un apartamento. Acordaros que la quimioterapia me debilitará considerablemente y además de los ingresos para recibir el tratamiento, tendré que acudir al hospital a menudo a realizarme controles. Esto nos limita a encontrar vivienda lo más cerca posible de manera que se pueda llegar caminando de forma rápida. El cáncer es un enemigo que juega sucio y a veces provoca complicaciones que requieren soluciones de emergencia. Hay que estar preparados.

Espero que mis poderes trabajen toda la noche y mañana el dolor haya desaparecido.

Estoy deseando levantarme para ir a la habitación de Alexa. Las secuelas y las heridas de esta última batalla le han provocado ceguera. Entraré en silencio por si está durmiendo, y aunque no puede verme me reconocerá enseguida en cuanto le coja la mano.

Superbesos y Superabrazos de SuperRichi

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