La sonrisa de Alexa

No he conseguido descansar en toda la noche. Esta operación está siendo más dolorosa que las anteriores especialmente en la zona del abdomen adónde el catéter de la válvula entra en el intestino. De madrugada me han vuelto a hacer una nueva resonancia. Esta vez ha sido mucho mas rápido y por el momento la evolución de la intervención es favorable. La presión ha disminuido. Al menos por la mañana ya he conseguido dejar de lado la morfina y substituirla por otro tipo de calmante que no produce tantos efectos secundarios y me permite estar más despierto.

La Dra. Gominola y los oncólogos han venido a visitarme y esperan que a lo largo de esta semana pueda acabar de recuperarme para empezar la quimioterapia el próximo lunes. Acordaros que consiguieron extraer la totalidad del tumor excepto una pequeña cantidad imperceptible para la resonancia. El cáncer es muy traicionero y aunque la cantidad de células malas sea muy baja, poseen una increíble capacidad para reproducirse rápidamente. Los oncólogos han diseñado una estrategia para derrotar al enemigo y es importante no conceder ninguna tregua. Hay que seguir golpeándole sin descanso.

A media tarde he empezado a encontrarme un poco mejor y le he pedido a mamá que fuera a comprar un regalo para Alexa. Con cierta dificultad he conseguido levantarme de la cama para sentarme en la silla de ruedas pero ha valido la pena el esfuerzo. Seguía en la cama y le he puesto el regalo en su regazo mientras le cogía la mano. No ha hecho falta cruzar palabra para sentir que estaba muy cansada, como si de su cuello colgará un pedrusco de “kryptonita” y a pesar de todo, con la mirada perdida, me ha vuelto a obsequiar con su sonrisa. Una vez mas.

El encuentro con Alexa me ha sumido en el silencio y en un profundo sueño.

Me gusta coleccionar cosas. En el hospital he encontrado una tienda que vende unas pequeñas bolas transparentes que contienen una figura de plástico. Un pequeño monstruo. Ya he conseguido reunir un buen número de ellos y la Nina y yo nos hemos entretenido un buen rato alineando toda la colección encima de la cama. No me entretengo jugando con ellos sino contemplándolos perfectamente colocados, uno al lado del otro.

Brendan, mi compañero de habitación, se está recuperando muy deprisa y ya se marcha mañana a su casa. Me ha regalado un libro para aprender a hacer aviones de papel y aunque me alegro de corazón por la buena noticia, os confieso que no puedo evitar envidiar su suerte.

Raily sigue librando una batalla larga y agotadora. Esta noche deseo prestarle alguno de mis super poderes. Es un auténtico super héroe como yo.

Superbesos y Superabrazos de SuperRichi

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