Yo también echo una mano

Sigo inquieto por las noches.

Papá y yo nos hemos levantado a las 8 de la mañana y lo primero que hemos hecho es hacer un par de partidas a un juego que me encanta y que me compró ayer. Todos los niños lo conocen. Es como el hockey sobre hielo. Consiste en golpear una ficha de una portería a otra sobre un tablero que tiene agujeros muy pequeños por dónde se filtra el aire a presión permitiendo que la ficha se deslice a mayor velocidad. Papá no me ha ganado ni una sola vez todavía.

Al cabo de un par de horas y varios intentos fallidos de mamá de que comiera algo, el cansancio se volvía a presentar y he necesitado estirarme otra vez un buen rato en la cama. Cuando he empezado a encontrarme mejor hemos salido a comprar comida al supermercado y de paso a dar un paseo como cada día.

Siempre me ha encantado hacer pasteles así que hemos comprado todos los ingredientes y mañana, si tengo ganas, mamá y yo le daremos una sorpresa a papá que no se espera: un esponjoso bizcocho cubierto con Lacasitos y virutas de colores.

Al mediodía mi estómago estaba menos inflamado y he podido empezar a comer.  No consigo llegar a la cantidad mínima de calorías, pero mamá y papá están de todas formas muy satisfechos y me felicitan por mis continuos esfuerzos.

Al despertarme de la siesta hemos vuelto a salir a dar otro paseo porqué me pongo muy nervioso si paso muchas horas seguidas dentro de casa. Papá ya está en contacto con diferentes personas para intentar conseguir que alguien pueda venir a pasar al menos una hora al día conmigo para entretenerme. A pesar de que papá y mamá hacen todo lo posible por distraerme, la monotonía y la rutina están cada vez mas presentes en mi día a día y no me resulta nada fácil combatirlas, teniendo en cuenta las limitaciones a las que estoy sometido por culpa del cáncer.

Hoy he querido ayudarles.

En Estados Unidos es muy habitual que los edificios de apartamentos dispongan de una lavandería comunitaria con lavadoras y secadoras para hacer la colada. Las máquinas se ponen en marcha cuando introduces las monedas. Por 1,75 $ lavas la ropa y por 1,75 $ la secas. Esta ha sido mi responsabilidad.

Deseo que papá encuentre alguna persona esta semana. Al menos cuando estaba en el hospital de Barcelona, recibía la visita de mi familia o mis amigos, pero aquí me tengo que conformar con el bendito skype. Aunque la verdad, no es lo mismo…

Superbesos y Superabrazos de SuperRichi

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3 pensamientos en “Yo también echo una mano

  1. Hola Richi
    Cuando hagas el pastel, si puedes haz una foto para que lo veamos. Yo tampoco consigo llegar a las calorías diarias que tendríamos que llegar, pero si estuviéramos juntos comiendo ese pastel seguro que las doblaríamos. Hazme un pequeño favor, cómete un trozo por mi.
    Un besito pequeño gran amor.

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  2. A mi m’encanten els pastissos….quant tornis que será molt aviat ja ho veuras, si vols pots venir a la Bisbal que jo tinc un bar i et farem una festa on els pastissos no hi faltarán…..molta força campió…..ets el millor, un superheroi!!!!!!

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