Richi Art Gallery

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Llevaba dos meses en Boston. Me había recuperado de las cirugías y había llegado el momento de empezar el primero de los seis ciclos de quimioterapia. Las enfermeras me estaban preparando y poniendo la vía donde minutos más tarde empezaría a circular la primera de las medicaciones que me haría sentir tan mal durante meses.

En ese momentó entro una mujer muy simpática con una caja a rebosar de pinturas, pinceles y material para hacer todo tipo de manualidades. Era Gail, superviviente de cáncer de pecho y entregada desde entonces a paliar los efectos del cáncer en los peques a través del arte. Hoy una de mis mejores amigas y uno de los pilares que me sostuvo durante todo el tratamiento.

Nunca antes me había interesado por el arte, pero Gail supo como despertar mi curiosidad, como mantener mi atención, mi mente y mis manos ocupadas mientras la quimioterapia destrozaba mi sistema inmunitario una y otra vez.

Tenía náuseas a menudo, no podía probar bocado y perdía cada vez más peso. Me sentía débil y cansado. Y lloraba. Mucho. Pero a pesar de todo, no dejaba de pintar. A veces no podía ni siquiera articular palabra pero sacaba fuerzas de donde fuera para seguir manteniendo mi alma distraída mientras mi cuerpo aguantaba como podía la quimio. Para demostrarle al cáncer que no me rendiría.

El arte me ayudó a enfrentarme a esta maldita enfermerdad y me enseñó un lenguaje sin palabras con el que poder expresar mis sentimientos.

Casi cinco años después sigo pintando, sobre todo los fines de semana, al menos un par de horas, justo después del desayuno. El año pasado pinté cerca de 200 cuadros y este año voy camino de superar esta cifra.

¿Qué como lo hago?

Pinto muy deprisa. Un promedio de 15 minutos por cuadro.

Le debo tanto al arte que hace unos meses le dije a papá que quería vender mis cuadros y entregar los fondos a la Richi Foundation para ayudarle a cumplir con su misión en la lucha contra el cáncer infantil.

La idea se me ocurrió el año pasado. Gloria (mi querida abuela adoptiva americana) y yo planeamos un evento de fundraising para ayudar a la fundación. Pedimos permiso en la tienda de alimentación donde ella trabaja para que nos dejaran exponer mis cuadros e intentar venderlos. Estábamos convencidos de que alguien compraría alguno pero el resultado superó con creces nuestras expectativas. ¡Los vendimos todos! ¡Unas 150 piezas en menos de 6 horas!

Después de insistir una y otra vez lo he conseguido y el equipo de la fundación me ha montado mi propia galleria de arte en internet, la Richi Art Gallery, un espacio en el que puedo exponer y vender mis obras para seguir peleando contra el cáncer.

Estoy muy ilusionado. ¡Pero mucho! Además le pedí a papá que me hiciera unas tarjetas de visita y ahora cada vez que me encuentro con alguien le entrego una y aprovecho para explicarle mi proyecto. Esta semana ya las he repartido a mis profesores y alguno ya me ha comprado un cuadro 🙂

Le he pedido a la fundación que todo el dinero que recaude por la venta de mis obras lo destine al proyecto que están apoyando en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. La Richi Foundation está contribuyendo a financiar la primera Unidad de Rehabilitación Neurológica Global y Precoz de España para pacientes oncológicos pediátricos con riesgo de sufrir secuelas cognitivas.

Os animo a visitar mi galería de arte y a comprar uno de mis cuadros. Ahora otros niños y adolescentes con cáncer son los que necesitan nuestra ayuda. Y si no os gusta el arte o no tenéis donde colgar un cuadro no importa. Seguro que tarde o temprano os invitarán a un cumpleaños, o tendréis que hacerle un regalo a alguna persona de la que estáis muy enamorados, o a la que queréis o apreciáis mucho, o con la que compartís el día a día en vuestro trabajo. Apuesto a que la persona que reciba vuestro regalo le va a encantar.

¡Un fuerte abrazo desde Boston!

Richi

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¡NED otra vez!

richihandsome

“Richi, el equipo médico del Dana Farber Cancer Institute que seguimos de cerca tu día a día y vigilamos tus espaldas, te deseamos que tengas una Feliz Navidad y queremos hacerte un regalo muy especial: darte la buena noticia de que la resonancia ha vuelto a salir NED (non evidence of disease). No hay evidencia de enfermad así que sigue adelante Richi. Es un honor y un orgullo poder acompañarte”

Después de una larga e intensa jornada de 9 horas en el hospital, la semana pasada me hicieron el mejor regalo de Navidad que podía esperar.

¡NED!

¡Y además hoy acaba de llegar mi hermana Nina para pasar las fiestas con nosotros!

¡Tengo muchas ganas de celebrarlo! Pero muchas 🙂

Cada vez que me hacen esta prueba, que como os podéis imaginar es la más importante y la que más nervios nos provoca a todos en casa, me reúno con diferentes personas que forman parte de mi equipo médico.

Uno de ellos es Brian, el director de la unidad de psicologia especializada en pacientes y supervivientes de cáncer infantil. Las conversaciones con Brian suelen ser cortas pero muy profundas y reveladoras, especialmente para papá y mamá, porque suelen escuchar por primera vez como expreso algunos sentimientos y reflexiones que no he compartido antes.

Las buenas expectativas con las que afrontaba el quinto grado en el colegio se están cumpliendo. Mi profesora, la Srta. Grant, está siendo, además, una gran amiga. Entiende mis limitaciones y sabe como ayudarme. Desde hace un par de semanas he empezado a tener más confianza y me espero incluso a que todos mis compañeros se hayan marchado de clase a la hora de la salida porque me apetece charlar unos minutos con ella.

Ya hace tanto frío en Boston que el equipo de corredores del colegio al que pertenezco ha tenido que aplazar los entrenamientos hasta la primavera. En su lugar, papá se ha convertido en mi entrenador personal y casi a diario nos ejercitamos en la piscina, pero sobre todo, pasamos un buen rato juntos y nos reímos un montón mientras mamá quema adrenalina corriendo en la pista cubierta de atletismo.

Adrenalina, estrés y ansiedad.

La vida de una familia afectada de cáncer infantil no es nada fácil. Sobre todo para los supervientes de algunos tumores cerebrales que estamos obligados a estar continuamente en guardia por si vuelve a aparecer. Como si lidiar con el día a día de las secuelas no fuera suficiente.

Haber podido llegar hasta Boston ha sido, sin lugar a dudas, la decision más arriesgada y la más acertada que papá y mamá han tomado en toda su vida. Pero ahora que cada vez soy más consciente de nuestra realidad y con la perspectiva del paso del tiempo, me doy cuenta que para ellos, seguir al pie del cañón peleando contra este desgraciado mientras se esfuerzan por seguir rehaciendo nuestra vida a miles de kilómetros de distancia de nuestra familia, en otro país, no es tarea fácil.

Afortunadamente, en Boston hemos encontrado el apoyo de toda una comunidad que nos ha dado la oportunidad de forjar muy buenas relaciones de amistad y de formar, paso a paso, una segunda familia a este lado del Atlántico.

¡5 años plantándole cara al cáncer! 🙂

Gracias una vez más a todas las personas que habéis hecho posible, de una forma u otra, que hoy pueda seguir compartiendo mi apasionante aventura con todos vosotros.

Lo hemos conseguido juntos.

¡A por los 5 siguientes!

Os deseo una Feliz Navidad y que en el año que está a punto de empezar se cumplan todos vuestros propósitos.

Un fuerte abrazo desde Boston,

Richi

 

¡Es mi cumpleaños!

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¡Hoy cumplo 11 años! Y he decidido con papá y mamá que vamos a celebrarlo durante varios días.

¡Faltaría más!

Este año he empezado con muy buen pie el colegio. Son muchos los motivos. El primero y más importante es porque cada día veo a Soren, la chica que tanto me gusta. Además, también está Dava, muy amiga de Soren y con la que me llevo muy bien. Las dos son muy agradables conmigo y quedo con ellas por separado de vez en cuando para organizar un “playdate”, que es la palabra que se utiliza en inglés para ir a jugar un rato a casa de algún amigo.

O amiga 😉

Otro de los motivos por los que me apetece ir al colegio es porque he recuperado la relación con Advait. ¿Os acordáis de él? El año pasado nos distanciamos. Advait es de origen indú aunque nacido en los Estados Unidos. Es un grandullón muy espabilado, con una gran corazón y mucha paciencia para entenderme.

Convivir con algunos supervivientes de cáncer cerebral no es tarea fácil. Las secuelas que padecemos condicionan en muchos casos nuestro comportamiento y la capacidad para razonar con normalidad o entender las relaciones con los demás. El aislamiento social es uno de tantos retos a los que debemos enfrentarnos día a día.

También me anima ir al colegio por la profesora que me ha tocado, la Srta. Grant. Es muy agradable y entendió enseguida el mensaje que le dío papá en la reunion que mantuvieron antes de empezar el curso. Cada año hace lo mismo. Les deja muy claro que el principal objetivo que tienen que cumplir es que disfrute mi paso por su clase.

¡Y pobre de ellos como se despisten!

La verdad es que todos los profesores están muy pendientes de mi y todos, sin excepción, tienen muy presente el mensaje de papá.

Otro motivo: me he apuntado a un grupo de corredores y casi cada día, después de clase, si me encuentro bien, entreno una hora. Me estoy preparando para mi primera competición oficial que se celebrará la semana que viene.

¡Que nervios!

La profesora de gimnasia que se encarga de mi grupo está muy orgullosa de mí y me dice que soy un ejemplo de corage y superación. Desde hace unos días le cuenta a todo el que se encuentra que uno de los momentos más inspiradores que le he proporcionado fue hace un par de semanas.

Entrenamos al aire libre en diferentes circuitos. En uno de ellos llevábamos un buen rato subiendo una colina tan empinada que todos los corredores se cansaban y no querían subir.

Todo menos yo.

Tenía muy claro que quería llegar arriba pero como hay que cumplir la norma de esperar al resto del grupo y veía que no les apetecía continuar, les dije que si yo podía subir después de todo lo que arrastro, además de tener una válvula implantada en mi cabeza, ellos también podrían hacerlo.

Y lo conseguimos 🙂

Los oncólogos decidieron esperar un poco más y retrasar unas semanas la resonancia de control que estaba programada para el final del verano. Están a punto de confirmarnos la nueva fecha. Imagino que será pronto.

Tengo un lunar en la espalda que está creciendo mucho últimamente. Justo en la columna, en la zona donde recibí una dosis de radiación. La semana que viene tengo visita con el dermatólogo. Ya me tuvieron que extirpar uno hace más de un año que se estaba poniendo feo. Lo tenía justo encima de la cicatriz donde me sacaron el tumor en mi cabeza.

Efectos secundarios de la radiación. Siguen apareciendo.

También van a empezar a realizarme unas pruebas genéticas. Además de un sistema inmunológico debilitado por la radiación y la quimioterapia que me hace enfermar a menudo, quieren descartar otros motivos.

Ir al hospital casi cada semana es normal para mi. Forma parte de mi vida. Cada vez me gusta menos,  pero lo tengo asumido. Es una cuestión de actitud.

De ver siempre el vaso medio lleno.

Hoy es un gran día.

¡Cumplo 11 años y sigo adelante! ¡A celebrarlo!

Un fuerte abrazo desde Boston,

Richi

 

Guapo para Soren

RichiGuapo

Tenía muchas ganas de hacerme este peinado y como a mamá lo único que le preocupa es hacerme feliz, no dudó ni un segundo en decirme que si cuando se lo pedí.

He descubierto que además de la pintura me gusta escribir. Me relaja y supongo que me ayuda a expresar mis sentimientos. Llevo meses haciéndolo. Empecé en el colegio. Me cuesta mucho seguir algunas asignaturas, como por ejemplo las matemáticas, por eso dentro del programa de educación especial los profesores le dan prioridad a aquellas habilidades que me resultan más fáciles de desarrollar y evitan el máximo posible plantearme retos educativos que para mí sean complicados y que puedan aumentar mi frustación.

La prioridad es disfrutar.

Escribo acerca de las cosas que me han pasado, la verdad es que con cierta recurrencia del cáncer, de mi cáncer, aunque también lo hago de historias divertidas y sin mucho sentido para que papá las lea en voz alta. Mamá y él se parten de risa y me contagian.

A pesar de todo lo que nos ha pasado, de la incertidumbre en la evolución de mi enfermedad y de las consecuencias que me están acarreando las secuelas, en casa siempre hay un ambiente positivo, reina el buen humor y la firme determinación de sonreír, de aprovechar cada momento del día.

En el fondo nos sentimos afortunados. La semana pasada un peque de mi edad con el que he coincidido varias veces en Camp Sunshine ha perdido su última batalla. Además, el viernes pasado papá recibió una llamada de Washington. Un conocido con un hijo de 11 años que lleva 2 años peleando con todas sus fuerzas contra un maldito sarcoma, un cáncer de huesos. Me temo que las noticias no fueron buenas. Lo sé por la mirada de papá. Una mezcla de tristeza, impotencia y rabía. Otra razón más seguir sin descanso levantando el proyecto de la Richi Foundation.

Lo tiene muy claro. Papá dice que sabe donde vive el cáncer y que en la fundación van a por él. Con munición de todo tipo.

Sigo visitando el hospital muy a menudo. He perdido visión, me ha disminuido la capacidad auditiva y he tenido que iniciar sesiones de fisioterapia. Al parecer, los restos de la hormona de crecimiento que me inyectan a diario se me acumulan en los talones y hay días que no puedo caminar del dolor.

Cada 15 o 20 días me enfermo. Los símptomas son los de una gripe pero sin fiebre. El problema es que me cuesta mucho recuperarme. Unos 10 días. Esta semana me han realizado unas pruebas para revisar el sistema inmunológico y averiguar hasta que punto la quimioterapia y la radioterapia lo han debilitado.

Estar enfermo cada día es un rollo. Este año he faltado al colegio un total de 2 meses. El otro día se lo decía a papá mientras estábamos en la cama charlando de nuestras cosas: “Estoy harto de estar cada dos por tres enfermo, de encontrarme mal”.

Pienso en Soren a menudo, la chica que me gusta y que tanto me ha ayudado a no sentirme tan sólo en el colegio. Hace un par de semanas organizamos un playdate. Vino a casa y estuvimos juntos 4 horas. Hicimos manualidades, ayudamos a mamá a preparar la comida y sobre todo charlamos en mi habitación.

A veces me gusta estar sólo en mi cuarto. Mamá me lo ha decorado con su toque tan personal y lo ha convertido en mi refugio. Ella y papá respetan mucho mi intimidad y entienden que necesito mi espacio. Para pensar, para hablar con la Nina o con las primitas por el whatsup, para hacer los deberes y para escribir, de lo que siento, de las cosas que me han pasado, de lo que me gustaría hacer cuando sea mayor, del cáncer.

Me acaba de llegar una carta del colegio que me ha puesto muy contento. Soren y yo volveremos a estar en la misma clase! Seguramente nos volverán a sentar juntos. Papá ya me había dicho que no me preocupara que él se encargaría de que así fuera. Apuesto a que lo tenía todo planeado.

Gloria, mi abuela adoptiva americana, sigue jugando un papel fundamental en mi vida. En la de todos nosotros. Tanto que cada vez que pensamos en el concepto de familia siempre la incluímos. Su energía, su buen humor y su entera devoción por estar a mi lado, por hacerme feliz, ha sido una de las experiencias más positivas de haber tenido que trasladarme a vivir a Boston, entre muchas otras.

Todavía no puedo escribir mi diario sin la ayuda de papá y como está tan ocupado con la fundación para ayudar a todos los niños y supervivientes de cáncer, por eso no publico tan a menudo. Pero me ha prometido que hará todo lo posible para encontrar un momento al menos una vez al mes.

No lo conocéis. No para. No se cansa. No se rinde.

Yo tampoco. Ni mamá.

Estamos a la espera de que nos den hora para la próxima resonancia de control.

Seguimos!

Richi

¡NED!

RichiPoochy

NED son las siglas en inglés de “non evidence of disease”, es decir, “no hay evidencia de enfermedad” y es la mejor noticia que puede recibir un paciente de cáncer como yo. Así es, el resultado de la resonancia que estaba prevista realizarme después de Navidad ha confirmado que mi diagnóstico por el momento sigue siendo NED!

Primer deseo del año cumplido 🙂

Hace dos semanas participé en un ensayo clínico de una medicación que durante los últimos años algunos adultos han tomado para aumentar su concentración y capacidad cognitiva. El objetivo del estudio es comprobar la efectividad en la comunidad de supervivientes de tumor cerebral. Os recuerdo las graves secuelas neurológicas que sufrimos los afectados, especialmente en relación a las serias limitaciones en nuestra capacidad cognitiva, entre muchas otras. El estudio consiste en tomar dos pastillas cada mañana y observar los efectos secundarios. Algunos participantes toman la medicación real y otros un placebo, unas pastillas que no contienen nada. Es la mejor manera de evaluar de forma objetiva la efectividad del ensayo. Lamentablemente he tenido que retirarme al cuarto día porque empezaba a padecer efectos secundarios serios, como cansancio excesivo, reflujo gástrico, dolor de cabeza y pérdida del apetito.

La radiación en la cabeza que recibimos algunos pacientes de tumor cerebral es, además de las cirugías y la quimioterapia, uno de los principales responsables de las secuelas a largo plazo que van sufriendo los supervivientes y puede provocar, como me acaba de suceder, que se adelante la pubertad. Así es, con tan sólo 10 años estoy oficialmente experimentando el “cambio”. La radiación me daño la pituitaria, responsable del control de diferentes hormonas, como la del crecimiento que tengo que inyectarme cada día o las que regulan el reloj biológico que convierte a los niños en adolescentes.

Hace seis meses los endocrinos ya me advirtieron de que los niveles de testosterona estaban elevándose. Los testículos han empezado a desarrollarse y el vello púbico está creciendo. El endocrino me ha confirmado hace dos días que los últimos análisis y las evidencias físicas lo corroboran. Esperemos que el proceso no se desarrolle muy deprisa y me de tiempo a crecer un poco más. Habitualmente los niños supervivientes de tumor cerebral que han recibido radiación son de estatura baja.

En cualquier caso, al menos para mí, este es un problema menor. Me preocupan mucho más otras secuelas y sobre todo, seguir siendo NED!

Próxima resonancia de control dentro de 6 meses.

Mientras tanto, a disfrutar cada segundo el presente, a vivir.

Estoy encantado con Poochy, (se pronuncia Puchi), el perrito que me regaló Gloria, mi querida abuela adoptiva americana. Es simpático, divertido, cariñoso, espabilado y sobre todo muy obediente. No como Maxi, mi perrita, que no hay manera de conseguir que nos haga caso. A pesar de todo, la quiero igualmente, mucho! ¿Os había contado que cuando sea mayor me gustaría ser cuidador de perros? Pero sólo un par de horas al día porque el resto del tiempo lo dedicaré a pintar y a crear obras de arte. A ser artista.

Por cierto hay una chica que me gusta. Se llama Soren y somos compañeros de clase. Es muy guapa. Ella también padece alguna secuela neurológica porque nació prematura, aunque muchísimo menor, no es comparable. Estoy contento de que quiera hablar conmigo porque habitualmente tengo muchas dificultades para relacionarme con otros niños. A pesar de que todos me respetan porque conocen mi situación no tienen la capacidad de los adultos para saber como tratarme y suelen evitarme.

Papá se reunió con mis profesores hace unos días porque cada vez me cuesta más levantarme para ir al colegio. Además de las dificultades para relacionarme y la soledad que me acompaña a menudo, tengo muchas dificultades para seguir las clases. No entiendo muchas de las explicaciones de los profesores. Es demasiada información y no me da tiempo a procesarla. Para que os hagáis una idea de las limitaciones que padezco, sigo sin saber hacer algo tan sencillo como sumar y restar operaciones de una sola cifra…Por eso era tan importante para mí poder participar en el ensayo clínico.

Pero como papá y mamá siempre me dicen, ningún niño de mi clase, con tan sólo 10 años, es capaz de transmitir tanta sensibilidad en sus dibujos como hago yo en mis obras.

No se puede destacar en todo. Lo más importante es darse cuenta de cuales son las mejores habilidades de cada uno y poner todo nuestro foco y esfuerzo en desarrollarlas al máximo.

El mundo está lleno de personas brillantes frustradas porque se han obcecado en intentar ser aquello para lo que realmente no sirven mientras han descuidado prestar atención a sus mayores habilidades.

Todos tenemos una pizca de genialidad. El reto es descubrirla y disfrutarla. Cuanto antes mejor.

En breve voy a publicar una web con mis obras. Os va a sorprender.

Un abrazo,

Richi

 

La casa de Greta

Richi&Greeta

Si hay una palabra que mejor define el reecuentro que tuve con mi familia y mi comunidad es: abrazos. Hace dos meses que he regresado a Boston y todavía puedo sentirlos, especialmente en unas fechas tan señaladas como estas. Menos mal que mi hermana Nina llegará el próximo lunes con una maleta repleta de muchísimo cariño.

Desde hace unos días contamos con un nuevo miembro en la familia, se llama Puchi, un perrito de raza carlino del que estoy disfrutando mucho. Ha sido el regalo de Navidad de Gloria, mi abuela adoptiva Americana. Puchi sólo tiene 2 meses y aunque Maxi, mi perrita de 2 años, está un poco celosa, ya no se enfada tanto cuando el cachorro se le acerca e incluso han empezado a jugar juntos.

¿Sabíais que ser cuidador de perros es a lo que me gustaría dedicarme cuando sea mayor? A eso y a ser artista, creando obras de arte.

Este año no tengo ganas de ir al colegio. Las limitaciones cognitivas que me han producido las cirugías y los agresivos tratamientos, especialmente la radioterapia, hacen que me resulte muy complicado seguir el ritmo del resto de la clase. Papá se ha reunido esta semana con el equipo de profesores para pedirles que lleven a cabo los cambios que sean necesarios asi que confío en que de resultado. Al menos me sigo llevando muy bien con mi amigo Advait y además quedamos de vez en cuando después de clase o el fin de semana para ir juntos al gimnasio, al cine o jugar a la cónsola de video juegos.

Esta semana tenían que haberme hecho la resonancia de seguimiento para comprobar la evolución de las 3 manchitas que aparecieron en el tronco cerebral en la exploración anterior. Las resonancias duran al menos 90 minutos porqué tienen que tomar imágenes del craneo y la columna y como no puedo moverme durante todo este tiempo y la prueba me produce mucha ansiedad, tienen que sedarme.  Pero como vuelvo a estar enfermo con un virus, como suele ser habitual casi cada mes y estoy muy congestionado, el anestesista no ha querido correr riesgos y la prueba se ha retrasado hasta el próximo 12 de Enero.

Papá y mamá no dejan de pensar en ello ni un solo día.

Greta, la mujer que sale conmigo en la foto, es una de las mejores amigas de Gloria. Hace unos meses le diagnosticaron un cáncer de colon y después de la cirugía terminó con éxito el tratamiento de quimioterapia. Greta hacía muchos años que vivía sola de alquiler en la primera planta de una preciosa casa de madera típica de Brookline. Éramos vecinos. Después del diagnóstico, su hijo, que vive en California, justo en la otra punta de Estados Unidos, la ha convencido para que se vaya a vivir con él.

Pero antes de marcharse, Greta, con la ayuda de Gloria, ha conseguido que el propietario de su casa nos acepte como sus nuevos inquilinos respetando las mismas buenas condiciones que tenía ella, así que nos hemos mudamos a primeros de diciembre. En agradecimiento por pensar en nosotros y porqué se perfectamente por lo que está pasando, le regalé el mantel que está detrás nuestro en la foto y que pinté yo mismo. Le ha encantado.

Estoy muy ilusionado en nuestro nuevo hogar. Tengo muchísimo más espacio que antes y sobre todo un pequeño jardín en el que espero hacerme un huerto la próxima primavera.

El año está a punto de terminar y espero que en el 2016 se cumplan todos vuestros propósitos y deseos.

El mío sigue siendo el mismo que pedí el año pasado 🙂

Un fuerte abrazo y feliz navidad,

Richi

¿Nos vemos el domingo? :)

RichiCumpleaños

Aterrizamos en Madrid cansados por el viaje y el cambio de horario.

Lo que debería haber sido un trámite sencillo en la Embajada de US se complicó y de momento no nos han concedido el visado. Hay unas cuantas personas trabajando contra reloj para intentar solucionarlo lo antes posible ya que tenemos previsto regresar a Boston el 29Oct para seguir con mis revisiones en el hospital.

Pero necesitamos el visado para volver a entrar…

Papá parece muy preocupado con este asunto pero confío en que encontrará una solución, sea como sea.

Mientras tanto he podido disfrutar del reencuentro con mi familia en Barcelona y Palamós. Ha sido muy emocionante poder abrazarme a todos ellos después de casi cuatro años separados.

Por cierto, ¡hoy cumplo 10 años!.

En casa 🙂

Lo voy a estar celebrando toda la semana y también me gustaría hacerlo con vosotros, así que se ma ha ocurrido una idea.

Ya os he comentado en alguna ocasión que necesito ejercitarme cada día y había pensado animaros a todos los que os apetezca y podáis acompañarme a entrenar conmigo este próximo domingo 25 de octubre.

Me encanta correr y tengo la intención de recorrer unos 3km en el Paseo de Palamós. El punto de reunión será la oficina de Turismo al principio del Paseo. Serán 1.5 kms de ida en dirección a Torre Valentina y volveremos de nuevo a la oficina de Turismo.

Si no os gusta correr no importa, podéis seguirme caminando, animarme en la salida o esperarme para cuando regrese y así papá, mamá y yo tendremos la oportunidad de expresar nuestro agradecimiento por vuestra ayuda.

¡Os espero el 25 Oct. a las 12:30 en la oficina de Turismo de Palamós del principio del Paseo!

Un abrazo,

Richi